FLAYER

Registro de lo que es "hoy la docencia" en tiempos difĂ­ciles

Escrito al Gobernador de la Provincia de Santa Fe Maximiliano Pullaro. El texto dice "Respete antes de exigir. Pague lo que corresponde. Porque cuando el Estado ajusta a la docencia, no ahorra: hipoteca el futuro". 
Imagen ilustrativa RRSS


AL GOBERNADOR Maxi Pullaro

Con 26 años frente a alumnos y 10 años de gestión institucional me asiste el derecho y la responsabilidad social y ética de interpelarlo.

La escuela pĂşblica no fracasa: la atacan

Cada vez que escucho decir que la escuela fracasó, sé exactamente de qué están hablando. No hablan de educación. Hablan de desresponsabilizar al Estado y de disciplinar la esperanza. Porque cuando dicen que fracasó la escuela, en realidad están diciendo que fracasó la escuela pública. Y eso no es inocente. Es político.

La escuela pĂşblica no fracasa. La escuela pĂşblica resiste el abandono. Resiste presupuestos miserables. Resiste salarios indignos.
Resiste aulas sobrecargadas. Resiste gobiernos que la usan de chivo expiatorio mientras ajustan. Resiste discursos que la desprestigian para justificar su vaciamiento.

La escuela pĂşblica no es el problema: es el Ăşltimo dique de contenciĂłn de una sociedad rota. AhĂ­ llegan todos los fracasos que nadie quiere mirar: el hambre, la violencia, el abuso, el consumo,
la pobreza estructural, la desigualdad brutal. Y ahí están las maestras y los maestros. Haciendo de todo. Siendo orquesta. Siendo madre, padre, psicólogo, médico, trabajador social. Ocupándose del que llega dormido porque trabajó, del que llega dormido porque robó,
del que llega drogado, del que llega con un arma, del que fue violado, del que violĂł y aun asĂ­ tiene derecho a estar ahĂ­. Porque la escuela pĂşblica no selecciona. No excluye. No expulsa. Recibe.

Pienso en las maestras que hacen dedo para llegar. En las que caminan kilómetros por el barro. En las que enseñan en el medio del campo, entre soja y silencio. En el Chaco santafesino. En comunidades de pueblos originarios, en cárceles, en las islas, en los hospitales. En la pobreza más cruda. En la soledad más absoluta.
¿Eso es fracaso? No. Eso es heroĂ­smo cotidiano, aunque no les guste esa palabra. Si la escuela pĂşblica realmente hubiera fracasado, millones de pibes ya estarĂ­an muertos, presos o descartados. Pero están ahĂ­. Vivos. Pensando. Soñando, a veces.

La escuela pública no fracasa: la sobrecargan, la culpabilizan, la desfinancian y después la señalan. Y aun así, abre la puerta todos los días. Por eso digo claro: atacar a la escuela pública es atacar a los sectores populares. Es atacar el derecho a la educación. Es atacar la idea misma de futuro. La escuela pública está agotada, sí. Pero no vencida. La escuela pública resiste. Y mientras resiste, sueña. Y mientras haya una maestra que crea, un maestro que no se rinda,
la escuela pĂşblica va a seguir siendo el Ăşltimo lugar donde todavĂ­a importa el otro.

Gobernador Pullaro: No le hablamos desde la comodidad. Le hablamos desde el aula. Desde la escuela pĂşblica que usted administra pero no habita. No es un reclamo caprichoso. No es ideolĂłgico. No es un “ruido sindical”. Es salario. Es dignidad. Es tiempo de vida. Cuando una maestra no llega a fin de mes, no fracasa ella: fracasa el Estado que usted conduce. Cuando un docente tiene que elegir entre comer o formarse, entre pagar la luz o comprar materiales, no es una anĂ©cdota: es una decisiĂłn polĂ­tica. Gobernador, usted no está ajustando nĂşmeros: está ajustando cuerpos. Cuerpos cansados. Cuerpos feminizados. Cuerpos que sostienen lo que despuĂ©s se jactan de gobernar. No hay calidad educativa con salarios de miseria.

No hay futuro posible con docentes empobrecidos. No hay discurso de orden que tape la injusticia. La escuela pública sigue abierta a pesar de sueldos que no alcanzan, a pesar del destrato, a pesar del silencio oficial. Y eso no es obediencia: es responsabilidad ética. Pero cuidado: la vocación no es infinita y la dignidad no se negocia.

Gobernador Pullaro, escuche antes de que sea tarde. Respete antes de exigir. Pague lo que corresponde. Porque cuando el Estado ajusta a la docencia, no ahorra: hipoteca el futuro.


Enero 2026
Patricia Del Carmen Mendieta
vĂ­a RRSS Ricardo Rambaudi