Las estadísticas oficiales muestran que el aumento de los fallecimientos entre adultos mayores es del 5% (65 a 74 años), 8% (74 a 85) y 10% (+85), mientras se aplica la motosierra a la salud pública y se eliminan medicamentos y prestaciones. Esta vez protesta llego al Ministerio de Salud desde el Congreso.
La situación de los jubilados volvió a quedar expuesta este miércoles, durante una nueva movilización que comenzó en el Congreso y terminó frente al Ministerio de Salud. Con una consigna tan directa como contundente —“Nos están matando”—, los manifestantes reclamaron por los haberes insuficientes, el recorte de medicamentos y las dificultades para acceder a la atención médica.
La protesta tuvo, una vez más, una respuesta marcada por la presencia de la policía antidisturbios. Pero entre las tortafritas, los mates, los carteles y hasta los poemas, la marcha volvió a poner en primer plano una situación de la que, según los propios jubilados, “casi nadie habla”.
Las estadísticas oficiales conocidas muestran un aumento de los fallecimientos entre los adultos mayores: 5% en el grupo de 65 a 74 años, 8% entre 74 y 85 y 10% entre los mayores de 85. En el caso del segmento de 74 a 85 años, el incremento informado alcanza el 8%, un dato que adquiere especial relevancia en un contexto de recortes en medicamentos y prestaciones de salud.
De Congreso al Ministerio de Salud
La movilización de este miércoles tuvo una particularidad: después de la tradicional ronda frente al Congreso, los jubilados decidieron caminar hasta el Ministerio de Salud, ubicado sobre la avenida 9 de Julio y Moreno.
La cabecera avanzó detrás de una bandera que sintetizaba el espíritu de la protesta: “Nos están matando”.
Entre los principales reclamos aparecen el recorte de medicamentos, la situación del PAMI, los bajos haberes y el acceso cada vez más difícil a prestaciones médicas. Los manifestantes denuncian que el Gobierno eliminó al menos 44 medicamentos que contaban con cobertura del 100%.
También reclaman que las jubilaciones alcancen para cubrir el costo de vida. Según la Defensoría de la Tercera Edad, la canasta del adulto mayor llega a $1.800.000, una cifra muy superior a la jubilación mínima más el bono.
A eso se suma el pedido de que termine la intervención del PAMI y la exigencia de renuncia del ministro de Salud, Mario Lugones. Durante la marcha, tanto él como el presidente Javier Milei fueron blanco de fuertes cánticos.
La crisis de la atención médica
La situación del PAMI aparece como uno de los puntos más críticos. La imposibilidad de conseguir turnos y acceder a tratamientos se combina con las dificultades financieras que atraviesan clínicas y sanatorios.
En las últimas horas, establecimientos privados de Río Negro, Neuquén, Chubut y La Pampa anunciaron que suspenderán durante 24 horas la atención a unos 300.000 afiliados del PAMI el próximo 24 de agosto.
Las instituciones advirtieron que se trata de una situación excepcional y señalaron que una medida de estas características no se había producido ni siquiera durante la crisis de 2001.
Así, la protesta de los jubilados vuelve a mostrar una problemática que excede el monto de una jubilación: es también el acceso a la comida, a los medicamentos y a una atención médica que muchas veces llega tarde o directamente no llega.






