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El desempleo juvenil alcanza niveles récord y casi 7 de cada 10 jóvenes trabaja en la informalidad

La desocupación llegó al 17,1% entre las mujeres y al 14,1% entre los varones de hasta 29 años durante el segundo trimestre de 2026. La cifra duplica el desempleo general y se combina con un fuerte crecimiento de la informalidad y la pobreza entre las juventudes.
Imagen ilustrativa


En Argentina viven más de siete millones de jóvenes que estudian, trabajan y realizan tareas de cuidado, pero las condiciones en las que desarrollan esas actividades se encuentran cada vez más deterioradas. Los últimos datos del mercado laboral muestran un fuerte impacto sobre este sector de la población: durante el segundo trimestre de 2026, la desocupación alcanzó al 17,1% de las mujeres de hasta 29 años y al 14,1% de los varones de esa edad.

Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, la desocupación juvenil se ubicó así muy por encima de la tasa general, que alcanzó el 7,9%, el registro más elevado durante la gestión de Javier Milei. Entre las personas de 30 a 64 años, en tanto, el desempleo fue del 6,1% para las mujeres y del 5,5% para los varones.

La situación también empeoró en términos interanuales. En el caso de los varones jóvenes, la desocupación pasó del 12,7% al 14,1%, lo que representa uno de los incrementos más importantes entre los distintos grupos etarios. De esta manera, el desempleo juvenil alcanzó su nivel más elevado para un segundo trimestre de los últimos cuatro años.

Más trabajadores, menos empleo registrado

El deterioro del mercado laboral se produce mientras aumenta la cantidad de personas que buscan incorporarse al mundo del trabajo. La Población Económicamente Activa (PEA) llegó al 48,9%, 0,8 puntos porcentuales por encima del registro de un año atrás.

Un informe de la consultora C-P señaló que el crecimiento de la PEA implicó unas 753.000 personas adicionales, de las cuales 339.000 se incorporaron durante el último año. Sin embargo, el aumento de la cantidad de personas ocupadas no alcanzó para absorber a quienes buscan trabajo, por lo que los desocupados llegaron a 1.164.000, unas 73.000 personas más que en 2025.

El problema no se limita a la cantidad de puestos disponibles, sino también a las características del empleo que se genera. Durante el segundo trimestre de 2026, la tasa de empleo fue del 45%, pero el peso del empleo formal continuó cayendo. La participación del empleo registrado pasó del 56,6% del total en el segundo trimestre de 2025 al 54,9% un año después.

En paralelo, la informalidad laboral alcanzó el 45,1%, el nivel más elevado para un segundo trimestre desde el inicio de la serie.

En términos interanuales, el empleo formal registró una caída de 83.000 puestos, mientras que el empleo informal aumentó en 348.000. Dentro de las categorías ocupacionales, el crecimiento estuvo concentrado especialmente en el cuentapropismo informal, que incorporó más de 302.000 personas.

La informalidad como principal puerta de entrada

El escenario configura un mercado laboral en el que la incorporación de nuevos trabajadores se produce cada vez más por fuera del empleo registrado. De acuerdo con el análisis citado, la informalidad funciona como un mecanismo de absorción frente a la pérdida de puestos formales y, al mismo tiempo, como una de las principales vías de ingreso para quienes buscan incorporarse al mercado laboral.

Esta situación tiene un impacto particularmente fuerte sobre las juventudes. Casi el 70% de los jóvenes que trabajan lo hacen en condiciones informales, mientras que casi dos de cada tres viven en hogares pobres.

A este panorama se suma la pérdida de más de 350.000 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y junio de 2026, junto con la incorporación de unos 330.000 cuentapropistas informales en apenas un año. En ese contexto, la informalidad alcanzó el 45%.

Salarios, consumo y reforma laboral

El escenario podría profundizarse si continúan las políticas orientadas a limitar los aumentos salariales con el objetivo de contener la inflación. Esta estrategia implica una presión sobre los ingresos de los trabajadores y sobre su capacidad de consumo y acceso a bienes esenciales.

También aparece en el debate el impacto de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Entre los cambios señalados se encuentran la extensión del período de prueba, modificaciones que favorecen modalidades de contratación bajo el régimen de monotributo y cambios vinculados con las indemnizaciones por despido.

Mientras desde el oficialismo se sostiene que estas modificaciones buscan promover la creación de empleo, sus críticos advierten que pueden profundizar la precarización y reducir los incentivos para la contratación formal.

Para las nuevas generaciones, los datos del segundo trimestre de 2026 muestran un escenario particularmente complejo: mayor desempleo que el promedio de la población, una creciente participación en actividades informales y dificultades para acceder a empleos registrados. La combinación de estos factores convierte a la juventud en uno de los sectores más expuestos a las transformaciones que atraviesa actualmente el mercado laboral argentino.