Organizaciones sociales, sindicales y eclesiales de distintos países de América Latina concluyeron el Encuentro Regional de Movimientos Populares 2026 en Ciudad Evita, La Matanza. La declaración final, que será enviada al papa León XIV, llama a fortalecer la organización popular frente a las desigualdades, la precarización laboral y la concentración de la riqueza, y reafirma la continuidad del legado del papa Francisco.
Desde el Polideportivo San José, en Ciudad Evita, partido de La Matanza, movimientos populares de América Latina, junto con representantes del Vaticano y autoridades de la Iglesia argentina, dieron a conocer este miércoles la declaración final del Encuentro Regional de Movimientos Populares 2026. Luego de dos jornadas de debate y trabajo en comisiones, las organizaciones elaboraron un documento que será enviado al papa León XIV, con propuestas y compromisos para enfrentar las desigualdades y defender la dignidad de los pueblos.
Bajo el lema "Por una magnífica humanidad: los pueblos construyen organización, dignidad y esperanza", el encuentro reunió a referentes de organizaciones populares, eclesiales y sindicales de distintos países de la región. La actividad culminó con una peregrinación hacia el predio conocido como Las 3T, en el barrio Puerta de Hierro, donde los arzobispos argentinos Gustavo Carrara y Marcelo Colombo presidieron una misa al aire libre.
Durante la celebración, Dina Sánchez, de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP); Leticia Gómez, del Movimiento Evita; Cristian "Chapu" Gianera, de la Comunidad San José; Marina Joski, de Barrios de Pie; y Liliana Ruiz, de la Corriente Clasista Combativa (CCC), leyeron la declaración final, que sintetiza los debates y los compromisos asumidos por las organizaciones participantes.
Frente a la desigualdad, organización y solidaridad
El documento reafirma que la tierra, el techo y el trabajo son derechos sagrados y plantea la necesidad de fortalecer la organización de los pueblos frente a la precarización laboral, la concentración de la riqueza y las nuevas formas de exclusión social.
En ese sentido, la declaración recupera las palabras del papa Francisco: "Este sistema no se aguanta más", y advierte que las desigualdades se profundizaron, mientras que "la deshumanización y la crueldad se han convertido en una marca de nuestro tiempo".
A partir de una reflexión sobre la encíclica Magnifica humanitas, del papa León XIV, los movimientos populares convocaron a una tarea común: "plantar bandera contra las nuevas formas de deshumanización". El planteo busca dar continuidad a una perspectiva que coloca a los sectores más empobrecidos y excluidos como protagonistas de la transformación social.
Entre los compromisos asumidos se encuentran la defensa del trabajo y de los derechos laborales frente a las nuevas formas de explotación; la soberanía de los pueblos sobre sus recursos naturales; la promoción de una reforma agraria integral, la agroecología y la soberanía alimentaria; y la defensa del derecho a la vivienda y de la integración sociourbana de los barrios populares.
En este último punto, el documento destaca el papel de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular que, organizados en cooperativas, transforman sus territorios y construyen respuestas colectivas frente a las necesidades de sus comunidades.
La declaración también reclama que las tareas de cuidado sean reconocidas como "un trabajo esencial que debe ser reconocido y garantizado". A su vez, propone enfrentar a la llamada "narcoestructura", que somete y esclaviza a los jóvenes, y fortalecer la comunidad organizada como herramienta para construir alternativas frente a la exclusión.
Tecnología e inteligencia artificial al servicio de los pueblos
Otro de los ejes del documento es el impacto de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. Las organizaciones sostienen que estos avances deben orientarse al bienestar colectivo y no profundizar la concentración del poder y la riqueza.
"Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial deben estar al servicio de la humanidad y no de la concentración del poder y la riqueza", afirma la declaración, que también incorpora el compromiso de defender la dignidad y la reinserción de las personas privadas de libertad.
De esta manera, los movimientos populares proponen una agenda que vincula los derechos laborales y sociales con la soberanía, el cuidado de la vida, la integración comunitaria y el acceso democrático a los avances tecnológicos.
El Vaticano ratificó su compromiso con los movimientos populares
En representación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Flavio Lauria compartió las palabras de su prefecta, Alessandra Smerilli, quien recordó el encuentro que el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio mantuvo con cartoneros de Buenos Aires hace dos décadas.
Smerilli destacó que Bergoglio reconoció en aquella experiencia "la acción del Espíritu Santo, que hace de los pobres no sólo destinatarios, sino protagonistas de la misión de la Iglesia".
El mensaje reafirmó también el papel que debe asumir la institución eclesial junto a los sectores populares. En ese sentido, retomó palabras de León XIV para expresar: "La Iglesia debe estar con ustedes: una Iglesia pobre para los pobres, una Iglesia que se acerca, que se arriesga, que es valiente, profética y alegre".
La prefecta ratificó, además, el compromiso del Dicasterio de continuar caminando junto a los movimientos populares, en una relación que reconoce la capacidad de organización y protagonismo de quienes luchan por transformar sus condiciones de vida.
En su intervención, Smerilli también abordó el marco teológico de la encíclica papal y se refirió al llamado "síndrome de Babel", asociado a la idolatría del lucro, la uniformidad que borra las diferencias y la pretensión de reducir a las personas a datos y rendimientos. Frente a esa lógica, recurrió a la figura bíblica de Nehemías y definió a los movimientos populares como "defensores de la humanidad, testigos de la justicia, poetas de la solidaridad".
"León, estamos con vos"
Uno de los subtítulos de la declaración final expresa el respaldo de las organizaciones al actual pontífice: "León, estamos con vos". La consigna sintetiza la voluntad de sostener el vínculo entre los movimientos populares y la Iglesia, en continuidad con las experiencias y los planteos impulsados durante el papado de Francisco.
Durante el cierre de la misa, los participantes cantaron con fuerza "Francisco, León, un solo corazón", una expresión que reflejó la identificación de los sectores populares con ambos pontífices y la reivindicación de una Iglesia cercana a los trabajadores, los pobres y los excluidos.
El Encuentro Regional de Movimientos Populares concluyó así con una declaración que busca convertir el debate en compromisos concretos: defender los derechos conquistados, fortalecer la organización colectiva y construir una humanidad en la que la dignidad de las personas esté por encima del lucro y la concentración de la riqueza.






