Emergencia Nacional en Violencia contra las Mujeres Ya
En lo que va de octubre, Argentina ya registra más de 11 femicidios y un transfemicidio. La violencia machista no da tregua, y en este mes han sido una muestra brutal de esta emergencia que encendiĂł todas las alarmas. SegĂşn el relevamiento de la organizaciĂłn MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), desde el 1° de enero se contabilizan 196 femicidios.

Estos crĂmenes no son hechos aislados. Son parte de una escalada que se agrava. El gobierno de Javier Milei ha desmantelado áreas clave para la protecciĂłn de mujeres y diversidades. La eliminaciĂłn del Ministerio de Mujeres, GĂ©neros y Diversidad, el recorte de fondos destinados a refugios y programas de prevenciĂłn, y la negaciĂłn sistemática de los femicidios configuran una polĂtica que tiene consecuencias concretas: envalentona a los sectores machistas, legitima el odio y deja a las vĂctimas aĂşn más expuestas.
La ofensiva ideolĂłgica
El ataque al concepto de gĂ©nero por parte del presidente y sus funcionarios es sistemático. Se desconoce la violencia estructural y se promueve una visiĂłn patriarcal que invisibiliza la violencia machista. En el Foro de Davos, Milei afirmĂł que “el feminismo radical, la ideologĂa de gĂ©nero y el ecologismo extremo han sido manipulados para justificar la expansiĂłn del Estado y erosionar la libertad individual”.
Por su parte, el ministro de Justicia, Mariano CĂşneo Libarona, ha propuesto eliminar la figura jurĂdica de femicidio y promueve una ley contra las supuestas “denuncias falsas”, una iniciativa que intimida a las vĂctimas y desalienta la denuncia.
El 16 de octubre, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reforzĂł esta narrativa que deslegitima el feminismo, responsabiliza a las mujeres y desactiva el rol del Estado como garante de derechos. Su declaraciĂłn sobre las mujeres “empoderadas” no fue ingenua: invierte la responsabilidad, culpabiliza a las vĂctimas por su propia situaciĂłn y desconoce las polĂticas pĂşblicas de prevenciĂłn, legitimando el discurso machista.
Discursos que matan
El caso de Pablo Laurta -femicida que fundĂł un grupo de “varones vĂctimas” de denuncias falsas y seguidor de los referentes ultraderechistas AgustĂn Laje y Nicolás Márquez- revela cĂłmo los discursos de la llamada “batalla cultural” alimentan un machismo violento e impune. Laurta asesinĂł a su ex pareja, a su ex suegra y secuestrĂł a su hijo. Mientras tanto, la justicia avanza con lentitud y las vĂctimas permanecen desprotegidas.
Detrás de los discursos misĂłginos hay un proyecto polĂtico que combina ajuste, negacionismo y violencia. Cuando el Estado legitima el odio, los femicidas se sienten habilitados. Cuando se ataca la EducaciĂłn Sexual Integral (ESI) y se recortan los programas de prevenciĂłn, se refuerza una cultura machista que mata.
Femicidios recientes que conmocionan
La violencia de gĂ©nero no se mide Ăşnicamente en estadĂsticas. Detrás de cada nĂşmero hay una vida truncada, una familia devastada, una comunidad herida. Y tambiĂ©n hay responsabilidades polĂticas: discursos que habilitan el odio, decisiones que desmantelan polĂticas pĂşblicas, presupuestos que desaparecen.
Los casos recientes estremecen por su brutalidad y frecuencia. Brenda del Castillo, Morena Verri y Lara GutiĂ©rrez fueron vĂctimas de un triple femicidio en Florencio Varela. Luna Giardina y Mariel Zamudio fueron asesinadas en CĂłrdoba. Gabriela AracĂ Barrios, en Chaco. Daiana Mendieta, en Entre RĂos. Adriana Miriam Velázquez y Mariana BelĂ©n Bustos, madre e hija, fueron calcinadas en BahĂa Blanca. Daiana Raquel Da Rosa fue asesinada en Comandante Andresito, Misiones. Azul Semeñenko fue vĂctima de un transfemicidio en NeuquĂ©n.
Cada uno de estos nombres representa una vida arrebatada, una familia destruida, niños que quedaron sin madre, una sociedad que sigue sin poder proteger a sus mujeres y diversidades.
Reclamo urgente por la Declaración de la Emergencia Nacional en Violencia de Género
Argentina atraviesa un estado de emergencia frente al alarmante incremento de crĂmenes vinculados a la violencia de gĂ©nero.
El gobierno no solo ha fallado en prevenir esta violencia, sino que ha contribuido a su legitimaciĂłn. La polĂtica de ajuste y recorte presupuestario ha desmantelado áreas clave de protecciĂłn, dejando sin conducciĂłn ni financiamiento a más de 50 programas de prevenciĂłn, asistencia y formaciĂłn tras la eliminaciĂłn del Ministerio de Mujeres, GĂ©neros y Diversidad. La lĂnea 144, que brinda atenciĂłn a vĂctimas, opera con recursos mĂnimos y sin articulaciĂłn territorial. Se han cerrado refugios, cancelado capacitaciones y desfinanciado campañas de concientizaciĂłn.
Frente a este panorama, el reclamo es urgente y concreto: declarar la Emergencia Nacional en Violencia contra las Mujeres. Esta medida debe incluir acciones integrales de prevenciĂłn, educaciĂłn, asistencia, refugio, justicia y reparaciĂłn, respaldadas por presupuestos reales y sostenidos. Es imprescindible asignar fondos especĂficos, crear protocolos urgentes, fortalecer redes territoriales y establecer sistemas de alerta temprana. Cada dĂa sin acciĂłn es una vida en riesgo.
En este contexto, el 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades -que se realizará los dĂas 22, 23 y 24 de noviembre en Corrientes- se presenta como un espacio clave para debatir, organizarnos y avanzar en la lucha por esta declaraciĂłn. La urgencia no admite demoras.
Escribe Liliana Robles




