FLAYER

PolĂ­ticas que matan: ajuste, negacionismo y odio

30 de octubre de 2025

Emergencia Nacional en Violencia contra las Mujeres Ya

En lo que va de octubre, Argentina ya registra más de 11 femicidios y un transfemicidio. La violencia machista no da tregua, y en este mes han sido una muestra brutal de esta emergencia que encendiĂł todas las alarmas. SegĂşn el relevamiento de la organizaciĂłn MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), desde el 1° de enero se contabilizan 196 femicidios.

Estos crĂ­menes no son hechos aislados. Son parte de una escalada que se agrava.  El gobierno de Javier Milei ha desmantelado áreas clave para la protecciĂłn de mujeres y diversidades. La eliminaciĂłn del Ministerio de Mujeres, GĂ©neros y Diversidad, el recorte de fondos destinados a refugios y programas de prevenciĂłn, y la negaciĂłn sistemática de los femicidios configuran una polĂ­tica que tiene consecuencias concretas: envalentona a los sectores machistas, legitima el odio y deja a las vĂ­ctimas aĂşn más expuestas.

 

La ofensiva ideolĂłgica

El ataque al concepto de gĂ©nero por parte del presidente y sus funcionarios es sistemático. Se desconoce la violencia estructural y se promueve una visiĂłn patriarcal que invisibiliza la violencia machista. En el Foro de Davos, Milei afirmĂł que “el feminismo radical, la ideologĂ­a de gĂ©nero y el ecologismo extremo han sido manipulados para justificar la expansiĂłn del Estado y erosionar la libertad individual”.

Por su parte, el ministro de Justicia, Mariano CĂşneo Libarona, ha propuesto eliminar la figura jurĂ­dica de femicidio y promueve una ley contra las supuestas “denuncias falsas”, una iniciativa que intimida a las vĂ­ctimas y desalienta la denuncia.

El 16 de octubre, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, reforzĂł esta narrativa que deslegitima el feminismo, responsabiliza a las mujeres y desactiva el rol del Estado como garante de derechos. Su declaraciĂłn sobre las mujeres “empoderadas” no fue ingenua: invierte la responsabilidad, culpabiliza a las vĂ­ctimas por su propia situaciĂłn y desconoce las polĂ­ticas pĂşblicas de prevenciĂłn, legitimando el discurso machista.

 

Discursos que matan

El caso de Pablo Laurta -femicida que fundĂł un grupo de “varones vĂ­ctimas” de denuncias falsas y seguidor de los referentes ultraderechistas AgustĂ­n Laje y Nicolás Márquez- revela cĂłmo los discursos de la llamada “batalla cultural” alimentan un machismo violento e impune. Laurta asesinĂł a su ex pareja, a su ex suegra y secuestrĂł a su hijo. Mientras tanto, la justicia avanza con lentitud y las vĂ­ctimas permanecen desprotegidas.

Detrás de los discursos misóginos hay un proyecto político que combina ajuste, negacionismo y violencia. Cuando el Estado legitima el odio, los femicidas se sienten habilitados. Cuando se ataca la Educación Sexual Integral (ESI) y se recortan los programas de prevención, se refuerza una cultura machista que mata.

 

Femicidios recientes que conmocionan

La violencia de género no se mide únicamente en estadísticas. Detrás de cada número hay una vida truncada, una familia devastada, una comunidad herida. Y también hay responsabilidades políticas: discursos que habilitan el odio, decisiones que desmantelan políticas públicas, presupuestos que desaparecen.

Los casos recientes estremecen por su brutalidad y frecuencia. Brenda del Castillo, Morena Verri y Lara Gutiérrez fueron víctimas de un triple femicidio en Florencio Varela. Luna Giardina y Mariel Zamudio fueron asesinadas en Córdoba. Gabriela Arací Barrios, en Chaco. Daiana Mendieta, en Entre Ríos. Adriana Miriam Velázquez y Mariana Belén Bustos, madre e hija, fueron calcinadas en Bahía Blanca. Daiana Raquel Da Rosa fue asesinada en Comandante Andresito, Misiones. Azul Semeñenko fue víctima de un transfemicidio en Neuquén.

Cada uno de estos nombres representa una vida arrebatada, una familia destruida, niños que quedaron sin madre, una sociedad que sigue sin poder proteger a sus mujeres y diversidades.

 

Reclamo urgente por la Declaración de la Emergencia Nacional en Violencia de Género

Argentina atraviesa un estado de emergencia frente al alarmante incremento de crímenes vinculados a la violencia de género.

El gobierno no solo ha fallado en prevenir esta violencia, sino que ha contribuido a su legitimación. La política de ajuste y recorte presupuestario ha desmantelado áreas clave de protección, dejando sin conducción ni financiamiento a más de 50 programas de prevención, asistencia y formación tras la eliminación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad. La línea 144, que brinda atención a víctimas, opera con recursos mínimos y sin articulación territorial. Se han cerrado refugios, cancelado capacitaciones y desfinanciado campañas de concientización.

Frente a este panorama, el reclamo es urgente y concreto: declarar la Emergencia Nacional en Violencia contra las Mujeres. Esta medida debe incluir acciones integrales de prevenciĂłn, educaciĂłn, asistencia, refugio, justicia y reparaciĂłn, respaldadas por presupuestos reales y sostenidos. Es imprescindible asignar fondos especĂ­ficos, crear protocolos urgentes, fortalecer redes territoriales y establecer sistemas de alerta temprana. Cada dĂ­a sin acciĂłn es una vida en riesgo.

En este contexto, el 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades -que se realizará los dĂ­as 22, 23 y 24 de noviembre en Corrientes- se presenta como un espacio clave para debatir, organizarnos y avanzar en la lucha por esta declaraciĂłn. La urgencia no admite demoras.

 

Escribe Liliana Robles